debilidad de inventarme,
carencia de fuerza para destruirme.
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sábado, 17 de octubre de 2015
martes, 15 de septiembre de 2015
viernes, 7 de agosto de 2015
jueves, 30 de julio de 2015
el mundo como un eterno pasillo de espejos que me devuelven fragmentada, plegada, fingida. los ecos que me aturden, las replicas de mi mirada, mis miradas al unisono, gestos de paralelas irreconciliables y sin embargo siamesas, el indeclinable argumento del esqueleto conviviendo con los músculos amorfos y convulsivos que se transvisten en cada estruendo mental. No es excluyente sino paradójica mi búsqueda incesante de espejos fragmentados y extraviados en las calles, el dolor de verme es un dolor de orgasmo que niego y ladro y gimo y persigo disfrazada de la ermitaña de los espejos, me nombro isla aunque soy orilla expectante.
El reflejo de mi cuerpo lo hiere, lo recuerda, lo hiere la daga de la memoria. y desde la yaga estoy hablando de mis sentires, los entierro conmigo en la yaga, única testigo de sus texturas que así delato y dilato como el espejo al cuerpo. La simbiosis, el espejo al cuerpo. Es cobija deformar mi cuerpo ante mis ojos solitarios, es cobija deformar su imagen ante esos ojos solitarios, un placer casi sádico, el eco del alarido del orgasmo. Y ademas la condena de mirarse por no tener otra cosa que mirar.
El dolor podría recitarse en la lenta mutación del cuerpo, la negación a definirse y concretarse incompatible con ser materia viva, la apariencia perpetua de la carne, la desproporción, la asimetría.
El reflejo de mi cuerpo lo hiere, lo recuerda, lo hiere la daga de la memoria. y desde la yaga estoy hablando de mis sentires, los entierro conmigo en la yaga, única testigo de sus texturas que así delato y dilato como el espejo al cuerpo. La simbiosis, el espejo al cuerpo. Es cobija deformar mi cuerpo ante mis ojos solitarios, es cobija deformar su imagen ante esos ojos solitarios, un placer casi sádico, el eco del alarido del orgasmo. Y ademas la condena de mirarse por no tener otra cosa que mirar.
El dolor podría recitarse en la lenta mutación del cuerpo, la negación a definirse y concretarse incompatible con ser materia viva, la apariencia perpetua de la carne, la desproporción, la asimetría.
domingo, 26 de julio de 2015
viernes, 17 de abril de 2015
y cuando digo soledad hablo de pies animales
los caminos de la tierra
los pinceles de mi huella
temor cuando tus huellas en mis huellas
la niebla
aislarse sería
vestirse isla
irguiendo paredes y árboles que
le abracen.
haciendo ventanas, abriendo ventanas, volando cortinas
hay que ponerle ventanas a las paredes que
le abracen.
aislarse sería venirse en isla
contemplar palpándose imagen
fingiendo sus ojos umbrales en que poder entrar estar
aunque adentro sea in estable
in habitable.
dibujarse en los ojos un cristal iridiscente
dejar caer mis párpados en blanco
me envuelvo tanto de mi, me cubro tanto.
habitarme inhalarme me descubro
me cubro tanto de mi, me descubro.
es envolverme de mi sola a mi sola
Y es que me deshice casi casi de mis máscaras
y me quedé sin forma, desnudita, sin saber, qué mostrarte.
los caminos de la tierra
los pinceles de mi huella
temor cuando tus huellas en mis huellas
la niebla
aislarse sería
vestirse isla
irguiendo paredes y árboles que
le abracen.
haciendo ventanas, abriendo ventanas, volando cortinas
hay que ponerle ventanas a las paredes que
le abracen.
aislarse sería venirse en isla
contemplar palpándose imagen
fingiendo sus ojos umbrales en que poder entrar estar
aunque adentro sea in estable
in habitable.
dibujarse en los ojos un cristal iridiscente
dejar caer mis párpados en blanco
me envuelvo tanto de mi, me cubro tanto.
habitarme inhalarme me descubro
me cubro tanto de mi, me descubro.
es envolverme de mi sola a mi sola
Y es que me deshice casi casi de mis máscaras
y me quedé sin forma, desnudita, sin saber, qué mostrarte.
martes, 10 de marzo de 2015
inmersión
y podía sumergirse alcanzando mi fondo, si caía su costado, caía su brazo como la inmensidad, caía su mano siendo extensión, pendulando. y yo me paraba a su lado, rozándola para sentirla envolverme como una hamaca o un lecho, colgar, estirarse hasta eclipsarme.
Sus dedos siempre en el aire, como cuerdas de las guitarras multiplicándose al moverse, resumiendo al aire a un tintineo o un arpegio, o una vibración grave exhalándose por debajo, y armónicos y cosquillas
sus dedos
altos como arboles, o ramas de sauce mojado y desnudo, largos como cascadas o hilos colgando del techo,
sus dedos sumergían mis teclas más profundas, alcanzaban cualquier estar y cualquier gemido, cualquier valle en los centros de la tierra, de mi cuerpo, lo olvidado.
y hace años y dentro de años, en los bolsillos del tiempo, en los movimientos enormes los bolsillos de un lugar inmóvil, el recuerdo que resuena, escena vivida y neonata y nueva, sus dedos y mi cuerpo y lo cercano, reposados como dos pianos y dos pianistas sobre la orilla, sus dedos siempre mas largos, siendo casi todo el mar, siempre su largo más que todo el de mi cuerpo, incluso más su largo que lo hondo de mi cuerpo.
Sus dedos siempre en el aire, como cuerdas de las guitarras multiplicándose al moverse, resumiendo al aire a un tintineo o un arpegio, o una vibración grave exhalándose por debajo, y armónicos y cosquillas
sus dedos
altos como arboles, o ramas de sauce mojado y desnudo, largos como cascadas o hilos colgando del techo,
sus dedos sumergían mis teclas más profundas, alcanzaban cualquier estar y cualquier gemido, cualquier valle en los centros de la tierra, de mi cuerpo, lo olvidado.
y hace años y dentro de años, en los bolsillos del tiempo, en los movimientos enormes los bolsillos de un lugar inmóvil, el recuerdo que resuena, escena vivida y neonata y nueva, sus dedos y mi cuerpo y lo cercano, reposados como dos pianos y dos pianistas sobre la orilla, sus dedos siempre mas largos, siendo casi todo el mar, siempre su largo más que todo el de mi cuerpo, incluso más su largo que lo hondo de mi cuerpo.
martes, 24 de febrero de 2015
para Merlo
yo nunca había estado en los arroyos
el canto que el agua tiene por dentro
fue lo más parecido al silencio
fino murmuro de un hilo agudo
sobre una base de respiro hondo.
por fuera la voz se entrevé sobre el agua
volviéndose escama o hilo temblando.
hilo de luz en las piedras, mojadas
dentro del canto que mece y las duerme.
(el arroyo Escondido se dejó encontrar, lo encontré por dentro, lo encontré por debajo lo encontré cayéndome en cima lo encontré saltando como un animal epiléptico y lo encontré soplando como una ventisca serena mojando y cubriendo, de matices a toda piedra. no podía parar de encontrarlo de encontrarle paisajes y fué olvidar buscarme lo más parecido al silencio.)
el canto que el agua tiene por dentro
fue lo más parecido al silencio
fino murmuro de un hilo agudo
sobre una base de respiro hondo.
por fuera la voz se entrevé sobre el agua
volviéndose escama o hilo temblando.
hilo de luz en las piedras, mojadas
dentro del canto que mece y las duerme.
(el arroyo Escondido se dejó encontrar, lo encontré por dentro, lo encontré por debajo lo encontré cayéndome en cima lo encontré saltando como un animal epiléptico y lo encontré soplando como una ventisca serena mojando y cubriendo, de matices a toda piedra. no podía parar de encontrarlo de encontrarle paisajes y fué olvidar buscarme lo más parecido al silencio.)
sosiego
el cenit del cielo cian
en el cian el cenit del cielo
él se suspendía como una sirena
sobre la serenidad del agua.
alguna vez que me veía,
cantaba bajo hasta callarse.
y en ese degradé desde su voz hasta el cielo
se adormecían todas las tardes.
ni siquiera tiene que ser un lugar, me cantaba.
puede alcanzar con cualquier ruta.
en el cian el cenit del cielo
él se suspendía como una sirena
sobre la serenidad del agua.
alguna vez que me veía,
cantaba bajo hasta callarse.
y en ese degradé desde su voz hasta el cielo
se adormecían todas las tardes.
ni siquiera tiene que ser un lugar, me cantaba.
puede alcanzar con cualquier ruta.
viernes, 20 de febrero de 2015
Lo negro de los tiempos te abraza, poco a poco. Y es un abrazo que te hace penetrarlo; no es él el que penetra. Vos haces la fuerza, vos te descubrís sin querer penetrando en el negro, penetrando lo negro en vos, penetrándote a su vez cuando sos el negro, como si siempre lo hubieras sido y te hubieras mantenido fuera hasta tomar fuerza y obligarte también a vos a salir, a penetrarte.
Sé que esta es mi casa, y es mi pozo, por ser vacía. Y todo lo que hay llenándola es invisible. Porque está oscuro, porque estoy abrazando, y no necesito luz que se vea.
Lo hórrido
el refugio de la belleza
Sé que esta es mi casa, y es mi pozo, por ser vacía. Y todo lo que hay llenándola es invisible. Porque está oscuro, porque estoy abrazando, y no necesito luz que se vea.
Lo hórrido
el refugio de la belleza
domingo, 18 de enero de 2015
de a broches
ser vestido desecho
sus alfileres los pellizcos en mi piel
olvidé ponérmelo, estaba preparándome
no lo entiendo, pero a veces, olvido desvestirme.
No alcancé a vestirme.
la habitación de cadena perpetuada
ante el tiempo que pulula
De nosotros se fugó el momento
él lo extirpó, lo exprimió, lo chupó, lo
desecho
así sé que debe hacerse con los momentos
Ahora el vestido huyendo no hay apego no expandiendo
un vestido de costuras
in desecho.
rozo algo va corriendo por mi cuerpo
le miro
a la indeclinable hembra que sostengo
no es la misma
ni el licor - ni tu cuerpo - ni mi alma
han conseguido que ría
qué pensará de mi ahora
me verá pudorosa
rechazará de mi
una pobreza
Me colgará vestidos, desechos
in desechos, de a broches
me colgará alfileres
armándome
cuelga así, hazte así, ríe
haz que ría
me pellizcará
pellizcame.
exigirá de mi
ser pene
correrse
tras el fino camisón
como un suspiro
como una flor o el aire
un pene blanco como la impureza
que cuelga de un
broche
ser vestido desecho
sus alfileres los pellizcos en mi piel
olvidé ponérmelo, estaba preparándome
no lo entiendo, pero a veces, olvido desvestirme.
No alcancé a vestirme.
la habitación de cadena perpetuada
ante el tiempo que pulula
De nosotros se fugó el momento
él lo extirpó, lo exprimió, lo chupó, lo
desecho
así sé que debe hacerse con los momentos
Ahora el vestido huyendo no hay apego no expandiendo
un vestido de costuras
in desecho.
rozo algo va corriendo por mi cuerpo
le miro
a la indeclinable hembra que sostengo
no es la misma
ni el licor - ni tu cuerpo - ni mi alma
han conseguido que ría
qué pensará de mi ahora
me verá pudorosa
rechazará de mi
una pobreza
Me colgará vestidos, desechos
in desechos, de a broches
me colgará alfileres
armándome
cuelga así, hazte así, ríe
haz que ría
me pellizcará
pellizcame.
exigirá de mi
ser pene
correrse
tras el fino camisón
como un suspiro
como una flor o el aire
un pene blanco como la impureza
que cuelga de un
broche
martes, 13 de enero de 2015
miércoles, 7 de enero de 2015
martes, 6 de enero de 2015
Del otro lado de tu jardín está mi calle de tierra este verano
le volvieron las luciérnagas:
siguen jugando a tornar efímeras a las estrellas: el cielo abajo se fuga
se enciende, se inventa. Parpadea, se duerme, se abarca, se inhala.
Pobres estrellas lejanas - que intentan perpetuar luciérnagas y están - en busca del suelo.
le volvieron las luciérnagas:
siguen jugando a tornar efímeras a las estrellas: el cielo abajo se fuga
se enciende, se inventa. Parpadea, se duerme, se abarca, se inhala.
Pobres estrellas lejanas - que intentan perpetuar luciérnagas y están - en busca del suelo.
domingo, 4 de enero de 2015
Extraño desacostumbrarme
de la hora que naci.
Extraño no ejercer más
oficio de recien llegada.
Pizarnik
Busco en el mismo rincón un rincón distinto - porque nada es solo dentro- o en el rincón de mi que es el mismo. Donde estaba serena y vertiginosa que no lograba recordarse después de su sobriedad, o. Ese ansiar ser detenido como un río de improviso calmo.
Cuando los brotes de mi no dejaban de treparse. Mis escamas
Para correr y no ver. No más que aire tornasolado por encima, que solo admiramos -no quiero su abrazo- o. su horizonte para no llegar.
No habrá temblores. Nunca podré estar quieta para moverme.
de la hora que naci.
Extraño no ejercer más
oficio de recien llegada.
Pizarnik
Busco en el mismo rincón un rincón distinto - porque nada es solo dentro- o en el rincón de mi que es el mismo. Donde estaba serena y vertiginosa que no lograba recordarse después de su sobriedad, o. Ese ansiar ser detenido como un río de improviso calmo.
Cuando los brotes de mi no dejaban de treparse. Mis escamas
Para correr y no ver. No más que aire tornasolado por encima, que solo admiramos -no quiero su abrazo- o. su horizonte para no llegar.
No habrá temblores. Nunca podré estar quieta para moverme.
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