-

-

viernes, 20 de febrero de 2015

Lo negro de los tiempos te abraza, poco a poco. Y es un abrazo que te hace penetrarlo; no es él el que penetra. Vos haces la fuerza, vos te descubrís sin querer penetrando en el negro, penetrando lo negro en vos, penetrándote a su vez cuando sos el negro, como si siempre lo hubieras sido y te hubieras mantenido fuera hasta tomar fuerza y obligarte también a vos a salir, a penetrarte.
Sé que esta es mi casa, y es mi pozo, por ser vacía. Y todo lo que hay llenándola es invisible. Porque está oscuro, porque estoy abrazando, y no necesito luz que se vea.
Lo hórrido
el refugio de la belleza

No hay comentarios:

Publicar un comentario