yo nací en una caja de té
de té en hebras, desparramado.
había migajas de tilo
en el revés de nuestros bolsillos.
teníamos un candil
un empapelado ocre
y campanas ligeras
para llamar al que había salido.
eramos lo que soñás
en las siestas de invierno
cuando tu cuerpo se envuelve
y mira por la ventana.
eran delgadas las sombras
que la chimenea colgaba
de los ladrillos.
yo nací en una caja de
monólogo eterno y mudo
mi padre me maldecía
por querer creer que el invierno
es sólo un paisaje blanco.