No estaba a nuestro alcance imaginar como la fiebre subiría, desde que nos quisimos simplificar como momentos, y olvidamos que los momentos son las simplezas que nos modelan y nos definen. No; nunca quise apurar a la idea. Pero somos hijos de la contradicción, y buscábamos serenidad a la par que nos estimulábamos a desatar tormentas. Cuanto más nos fortalecía nuestro tacto, más el mismo nos hacía sentir débiles ante la incapacidad de regularlo. Nos nutria y nos revolcaba, en olas, nos envolvía; Nos hacia minúsculos, nos expandía. Nos hincaba y nos erguía. Éramos el odio y el amor del mundo en mi cabeza, éramos lago
nos incendiábamos. No.
no me pidas que, no me pidas.
Fuimos un solo momento
que fue todo
al mismo tiempo.
El momento, no acaba y no dura.

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