las piernas como dos muñecas
sin despegarse de sus ramas
se oxidan
cuarenta años en esta casa
sin aprender a abrir las persianas
mis gestos
ya no caben en este cuerpo y mis cuerpos
no caben en la habitación ya,
de lejos
va encorvándose
cada espacio con su umbral
todo debe poder sacudirse
irse.
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