Los pibes corren y cantan del otro lado de la ventana, y no es que no quiera escucharlos y cierre. Es que me gusta mirarlos pero salir no me sale, no sé correr ni cantar con ellos.
Es que de adentro de la ventana se está tan calentitos, el tiempo del tiempo se lleva bien con el tiempo de uno, y el lapiz y la guitarra parece que miraran y escucharan, y el silencio del cielo baila tranquilo y sin pudores. Es que me envuelvo, a mi sola, de mi misma. Y es que me deshice casi casi de todas mis máscaras, y me quedé como sin forma, desnudita, sin saber
qué mostrarte.
Hola hablé despacito despacito y no sé si me dije a mi
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